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Las Cuevas del Pomier como guardianes de la vida y la historia taína

Públicado en: May 22, 2026



El agua ha esculpido la roca caliza durante milenios en la geografía caribeña, dando forma a una impresionante arquitectura subterránea de pasillos, cámaras y galerías. Estos espacios ocultos bajo la superficie del territorio dominicano no solo sorprenden por su imponente belleza natural, sino también por la profunda memoria histórica y arqueológica que resguardan en su interior. Testigos silenciosos de procesos geológicos complejos y de expresiones culturales prehispánicas de incalculable valor, las cavernas representan un eslabón fundamental de la identidad nacional.

El origen geológico y la importancia del sistema kárstico

Las cuevas se originan principalmente por la disolución de rocas carbonatadas debido a la acción del agua, un fenómeno geomorfológico conocido como karstificación. En un territorio con la notable diversidad y riqueza geológica de la República Dominicana, la presencia de estos sistemas subterráneos es sumamente amplia y significativa.

Más allá de su asombrosa formación estética, el sistema cárstico cumple un rol esencial e insustituible dentro del ciclo hídrico general. Estas redes de cavernas actúan como reguladoras de los flujos de agua subterránea, sostienen de forma directa los acuíferos que abastecen de agua potable a numerosas comunidades locales y albergan ecosistemas biológicos únicos y sumamente frágiles.

Un portal de la cosmovisión y la mitología taína

Las cuevas son también el soporte físico y espiritual de la memoria taína de la isla de La Española. Para los primeros habitantes prehispánicos, estos entornos oscuros y sagrados no eran simples refugios naturales contra las inclemencias del tiempo, sino auténticos portales hacia el origen del universo. Según la mitología y las crónicas coloniales, de las cuevas emergieron el sol, la luna y los propios seres humanos. Eran centros ceremoniales principales donde la comunidad se reunía para conectar con sus ancestros y deidades. En ese sentido, las paredes de piedra se convirtieron en la primera gran biblioteca de nuestra historia.

El valor geológico, ecológico, histórico y simbólico de este conjunto cavernario fue analizado bajo una mirada integral por destacados especialistas, quienes fundamentan por qué las cuevas del Pomier trascienden su condición de formaciones geológicas para constituirse en un patrimonio vivo, donde convergen de manera perfecta la ciencia, la ecología, la cultura y la identidad dominicana.

Por un lado, el arqueólogo y espeleólogo Domingo Abreu Collado aporta su rigor en la investigación del arte rupestre de la isla, rescatando el significado simbólico y la preservación de los trazos indígenas en la roca. Por otro lado, el ambientalista y académico Luis Carvajal Núñez complementa esta visión desde la defensa y estudio de las áreas protegidas, explicando la fragilidad de estos entornos kársticos y su interconexión con los recursos naturales superficiales. Juntos, sus análisis demuestran que destruir la geología de una cueva implica borrar simultáneamente un archivo histórico irrecuperable y fracturar un ecosistema vital.

La Capilla Sixtina del arte rupestre del Caribe

Ubicada en el paraje Pomier, perteneciente al municipio de San Cristóbal, se encuentra la Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier. Este complejo subterráneo está compuesto por un conjunto de 55 cuevas documentadas que albergan, en su totalidad, una de las mayores y más densas concentraciones de arte rupestre prehispánico de toda la región del Caribe.

El origen de su nombre popular es un dato histórico tan curioso como el lugar mismo. El término proviene de la abundancia del mamón, un fruto tropical muy común en la zona. Durante los períodos de incursiones coloniales, los franceses confundieron esta fruta con la manzana, denominándola pomme en su idioma, un error fonético y de traducción que quedó fijado de forma permanente en el topónimo del lugar como "Pomier".

En el interior de estas milenarias galerías reposan aproximadamente 6,000 pinturas prehistóricas que ilustran de forma detallada aves, reptiles, peces y estilizadas figuras humanas. Junto a ellas, se contabilizan cerca de 500 grabados, divididos rigurosamente entre pictografías y petroglifos. Estas expresiones artísticas primitivas fueron realizadas por los aborígenes utilizando materiales naturales como el carbón vegetal y la grasa de manatí para asegurar su fijación en la piedra.

Con una antigüedad calculada que supera los 2,000 años, estos trazos plasman fielmente la compleja cosmovisión, los rituales y la vida cotidiana de las poblaciones prehistóricas de la isla. Debido a esta asombrosa densidad pictórica y la maestría estética de los grabados, los arqueólogos y la comunidad científica internacional han descrito popularmente a este conjunto como la "Capilla Sixtina del arte rupestre del Caribe".

Las primeras referencias coloniales a estas cuevas con arte indígena en La Española aparecen en los escritos de Fray Ramón Pané y Pedro Mártir de Anglería durante el siglo XVI. Sin embargo, tras siglos de olvido, no fue sino hasta el año 1849 que el cónsul británico y destacado explorador, Sir Robert Schomburgk, las redescubrió formalmente para el mundo académico occidental.

El reconocimiento y la puesta en valor internacional de la reserva se consolidaron de forma definitiva a mediados del siglo XX. En el año 2018, este valioso conjunto arqueológico fue incluido oficialmente en la propuesta titulada "Arte rupestre prehispánico en República Dominicana", la cual fue presentada formalmente ante la UNESCO como un paso previo indispensable en su candidatura oficial para ser declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad.

A nivel legislativo interno, en diciembre de 2025, el Senado de la República Dominicana designó formalmente a las Cuevas del Pomier con el título de Capital Rupestre de la República Dominicana. Este histórico reconocimiento se sumó a la protección legal existente desde el año 1969, cuando fueron declaradas Monumento Nacional mediante la promulgación de la Ley número 492.

Un ecosistema vital y un patrimonio en riesgo

Además de su innegable relevancia histórica y arqueológica, las cuevas del Pomier poseen una importancia ecológica singular y crítica para la biodiversidad regional. El interior de estas cavernas sirve como refugio vital y hábitat de reproducción para diversas especies endémicas y nativas de murciélagos. Estos mamíferos voladores representan más del 60% de toda la fauna de mamíferos nativos que habitan la región caribeña.

La preservación de los murciélagos en el ecosistema del Pomier resulta fundamental, ya que cumplen funciones ambientales biológicas clave, tales como:

  • La polinización de una inmensa variedad de flora nativa.
  • La dispersión efectiva de semillas para la regeneración boscosa.
  • El control biológico y natural de poblaciones de insectos, contribuyendo directamente al equilibrio agrícola y de salud de las comunidades e industrias circundantes.

Pese a este extraordinario valor multidisciplinar, las cuevas del Pomier constituyen hoy un patrimonio amenazado. El desarrollo descontrolado de la actividad minera y de canteras en las zonas de amortiguamiento aledañas, los actos continuos de vandalismo directo sobre las pictografías, la deforestación de la capa boscosa superficial y los procesos acelerados de erosión hídrica y eólica ponen en riesgo inminente la integridad física de este monumento. Este deterioro progresivo, de no ser intervenido con el debido rigor técnico, científico y legal por las autoridades competentes, puede desencadenar una pérdida patrimonial totalmente irreversible para la nación dominicana.

El compromiso con la preservación cultural

En este crítico contexto, resulta de vital importancia que los espacios dedicados a la cultura, la investigación y la educación en la República Dominicana impulsen de manera constante el debate público y la concienciación social sobre el valor de estos entornos. El rescate del pasado prehispánico y la sostenibilidad ambiental son fundamentales para visibilizar estas temáticas ante las nuevas generaciones.

Para profundizar en los pormenores de este diálogo patrimonial y escuchar las ponencias completas de los especialistas sobre la importancia crítica de su rescate, la transmisión audiovisual de este encuentro cultural está disponible en plataformas digitales. Puedes acceder de forma directa a nuestro canal de YouTube.

Ver el conversatorio completo “¿Conocemos la riqueza cultural de las cuevas del Pomier?”.


Preguntas frecuentes sobre las Cuevas del Pomier

Dónde se encuentran ubicadas las Cuevas del Pomier? 

Están ubicadas en el paraje Pomier, dentro del municipio de San Cristóbal, en la región sur de la República Dominicana.

¿Por qué se consideran la "Capilla Sixtina del Caribe"? 

Se les denomina así debido a que albergan una de las mayores colecciones de arte rupestre del Caribe, compuesta por unas 6,000 pinturas prehistóricas y cerca de 500 grabados indígenas con más de 2,000 años de antigüedad.

¿Qué materiales usaban los indígenas para hacer las pictografías? 

Los antiguos habitantes utilizaron principalmente una mezcla de carbón vegetal y grasa de manatí para trazar las figuras en las paredes de roca caliza, lo que facilitó su conservación a lo largo de los siglos.

¿Qué estatus legal de protección poseen actualmente? 

Fueron declaradas Monumento Nacional en 1969 mediante la Ley 492, incluidas en la lista indicativa de la UNESCO en 2018 y designadas por el Senado como "Capital Rupestre de la República Dominicana" en diciembre de 2025.


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